¿Alimentar al niño? Sí, pero no solamente con leche. Hay que tomarlo en brazos. Hay que acariciarlo, acunarlo. Y masajearlo.
Hay que hablar a la piel del pequeño hay que hablarle a su espalda que tiene sed y hambre igual que su vientre. En algunos países, las mujeres saben todavía esto. Aprendieron de sus madres, enseñaron a sus hijas este arte profundo que ayuda al niño a aceptar el mundo y lo hace sonreir a la vida.
en "Masaje infantil" Vimala Schneider habla de cómo el masaje infantil beneficia a los pequeños, alivia su malestar, libera sus tensiones, ayuda a ganar peso a prematuros y favorece la respiración en los niños asmáticos.
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