El bebé es un mamífero se publica en un momento crucial no sólo en la historia del nacimiento, sino también en la historia de la humanidad
El amor, hasta hace poco, era un tema del que hablaban poetas, filósofos o nvelistas. Actualmente hablan del amor un gran número de disciplinas científicas distintas. Y todas coinciden en señalar la importancia del periodo que rodea al nacimiento.
Entre los progresos más espectaculares y más recientes, hay que mencionar lo que sabemos actualmente sobre los efectos que la hormona oxitocina desencadena en el comportamiento. Hasta el momento presente, muy poca gente se ha dado cuenta de hasta qué punto es importante comprender que la oxitocina que provoca contracciones en el útero para que se produzca el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta es también la hormona del amor por excelencia, el prototipo de las hormonas del amor. El bebé es un mamífero habla de eso, de la influencia del nacimiento sobre la capacidad de amar.
Escuchamos a menudo que hay que humanizar el nacimiento. En realidad, antes habría que "mamiferarlo". Atrevámonos incluso a insinuar que hay que deshumanizarlo.