Alimentos energéticos. Todos los seres vivos, y de modo especial el ser humano, nos insertamos e interrelacionamos con la naturaleza, estableciéndose entre ambos una dependencia y simbiosis. Nada, ni nadie, pueden sobrevivir de forma aislada. Esto se debe a que formamos parte de un todo, un universo cuántico cuyo único fin es la perpetuidad, un concepto que nuestra idea del tiempo no acaba de entender.
Los alimentos no poseen una forma, sabor, olor y color aleatorios. Están diseñados mediante un proceso inteligente imposible de cuantificar, constituyendo el conjunto de sus elementos lo que denominamos como su personalidad. Si fundimos cada alimento y su personalidad con aquellas zonas de nuestro cuerpo que vibran de forma similar, conseguiremos armonizar nuestro campo energético. Una vez consguido y mantenido, la enfermedad tendrá pocas posibilidades para instaurarse, siendo la salud nuestro estado natual y lógico. Puesto que estamos aquí para existir y el requisito es la energía, la enfermedad sería la excepción, lo extraño y anómalo.
Los alimentos han sido considerados hasta ahora como elementos que nos proporcionan nutrientes básicos, pero esencialmente son portadores de energía que através de un complejo metabolismo podemos absober. Este libro los contempla desde una perspectiva que va más allá de sus cualidades nutritivas, relacionando cada alimento con una zona del cuerpo con la cual se va a unir, logrando así restaurar su energía.