Los escarabajos vuelan al atardecer. 56ª edición. Cuando Jonás Berglund complió trece años, el 27 de junio, recibió, por fin, la deseada grabadora. De inmediato comenzó sus investigaciones. Quería proceder metódicamente y por eso empezó grabando los ruidos que aparecen en la naturaleza cuando los animales se comunican entre sí.
Una casa deshabitada llena de posibilidades.
Tres amigos con todo el verano por delante.
Unas cartas antiguas con un misterio y un maleficio que no han desvelado los siglos.
Quizá, después de tanto tiempo, se podrá resolver el enigma.