La bruja Mon entró en una tienda de vídeos. Se quedó embobada contemplando en una pantalla un número musical. Hasta que una niña le dio un pisotón sin querer. ¡Huy, perdone! -murmuró la niña. La bruja Mon se puso hecha una fiera. ¡Ahora mismo te convierto en una rana!...
¡Qué bien lo pasa la bruja Mon! con su vieja varita y las palabras mágicas se dedica a hacer travesuras. Pero a veces las cosas no le salen como ella quiere, y hasta tiene que pagar una multa.