|
|
 |
Crianza, violencias invisibles y adicciones. Acaso es tan importante la adicción al café como para nombrarla específicamente en esta reflexión sobre la maternidad y la necesidad que tenemos de mundo exterior? Hay que decir que, entre muchas otras cosas, el consumo de café aumenta la esterilidad femenina. Y esto tiene su lógica: pensamiento lúcido (café) versus concepción de embriones (agua).
Las cosas no son fáciles para nosotras, las mujeres, que debemos repartir nuestros esfuerzos entre la conquista del mundo profesional y seguir manteniendo nuestra entidad femenina dentro de la familia. Cuando, además, aparece un niño pequeño con necesidades básicas impostergables, demandando amor, brazos, paciencia, compresión, leche, cuerpo, mirada y sostén, sentimos que la voracidad del bebé es exagerada y que no podemos abarcarlo todo. Si no comprendemos la angustia y deseperación que nos inunda, solemos recurrir a la solución más fácil dejando al niño en manos de otros.
Este libro propone recorrer honestamente nuestras histoiras personales para darnos cuenta de que la imposibilidad de rendirnos a las necesidades del bebé tiene una razón de ser, ya que nosotras mismas provenimos de historias de carencias afectivas y desamparos; y para animarnos a realizar un trabajo de conciencia que puede generar una revolución en el vínculo entre madres e hijos.
Libros Relacionados
|