La agricultura biodinámica despierta hoy gran interés en numerosas personas por su contribución a la agricultura ecológica.
Podemos preguntarnos cómo puede ella contribuir a la producción agrícola, de manera que produzca suficientes alimentos para las generaciones presentes y futuras; alimentos que aseguren la buena salud del cuerpo y del espíritu, exentos de residuos químicos nocivos, cultivados sin contaminar el ambiente, sin devastar los paisajes ni destruir las comunidades animales y vegetales; alimentos, en fin, cuya producción no precise un gasto abusivo de las materias primas y de la energía de nuestro planeta. ¿Dónde hallamos hoy un trabajo agrícola que comprenda los valores humanos y que trascienda las motivaciones meramente económicas? Un trabajo que prometa a la juventud una realización personal y una vida con sentido. Esta es una serie de preguntas concretas y acuciantes. No se puede hablar hoy de agricultura sin al menos haberlas formulado. "Los intereses de la agricultura se entrelazan en todas direcciones con las más amplias esferas de la vida humana. Lo que en 1924 se extrajo de un conocimiento profundo de las realidades espirituales, aporta también respuestas a muchos problemas que han surgido más tarde y que se plantean ahora agudamente. No son respuestas teóricas, sino respuestas que se han aplicado en la práctica y cuyos efectos pueden comprobarse fácilmente.