Cosecha de agua y tierra. Cada segundo nacen tres personas, y cada siete segundos se pierde una hectárea arable del planeta. Ante esta situación, y ante el declive de la energía barata, se puede afirmar rotundamente que la única posibilidad para la humanidad es la permacultura.
La sostenibilidad no es suficiente, es lo mínimo, sólo mantenimiento. Pero la permacultura no trata de destruir un poco menos, trata de promover más vida, de hacer cosas buenas para el planeta y sus habitantes. El regreso al uso de energía basada en recursos renovables es inminente, y los modelos de ecosistemas naturales muestran el camino hacia una nueva cultura que requiere cambios fundamentales en nuestra forma de vida y comportamiento.