El corazón organo de riesgo. En el normal transcurso del día, no solemos percibir ni el corazón ni la circulación. El latido del corazón permanece como secreto u oculto. Sólo cuando aparece el miedo o excitación, percibimos que palpita. Todo el mundo padece en algún momento irregularidades del pulso.
Por regla general, incluso alteraciones considerables del ritmo no serán percibidas. El hecho de que algo "no está en orden" lo puede notar cualquiera en el caso de una situación enfermiza. Pero en ese caso se siente de una forma imprecisa y poco concreta. En cambio, el fluir de la sangre no lo podemos percibir.